
Un cachito de Nirvana o las tres mujeres de Buda
Por: Fernando Reyes Trini
Centro Bodhipath Ciudad de México
Llevo más de 20 años coqueteando con el budismo y otras prácticas de Oriente. Milenario, traído y llevado, respetuoso de otros credos, el budismo siempre me ha cerrado el ojito, a manera de invitación callejera: “¿No vas?”. Mi madre practicaba yoga cuando pocos creían en la disciplina. Aún recuerdo sus brazos hacia el cielo, alimentándose de la madre tierra y agradeciendo con fuertes exhalaciones que me causaban risa y deseo de imitar.